¿Tienes beneficios reducidos o pérdidas a pesar de vender mucho?

¿Tienes beneficios reducidos o pérdidas a pesar de vender mucho?

¿Tienes márgenes en tus productos o servicios muy ajustados?

¿Tienes la sensación de que con todo lo que vendes deberías ganar más dinero?

No eres un caso aislado, les pasa a muchísimas empresas.

Hoy en día el mercado es cada vez más competitivo, si no tienes competencia es que tal vez no exista mercado, por lo que ya no solo se trata de vender con calidad sino también a un precio aceptado por la demanda. En consecuencia, ajustamos los precios de venta para ser competitivos, pero nos olvidamos de la gestión de los costes de la empresa.

Incluso empresas que venden productos de alta calidad a precios altos tienen pérdidas porque el volumen de ventas no cubre todos los costes.

 

El cálculo de costes tal como he comentado en muchos artículos y vídeos es un sistema de información interna de la empresa que no se rige por normas como lo hace la contabilidad financiera.

Cada empresa calcula los costes como considera oportuno o como cree que se deberían calcular.

En empresas en las que la mayoría de los recursos consumidos por los productos o servicios son directamente imputables, el cálculo es relativamente sencillo. Ya que solo hay que asignar al producto lo que va a consumir, ya sean materias primas, tiempo de trabajo del personal directo…

Atención!!
Pero el cálculo se complica en empresas en las que los costes indirectos son cada vez mayores

Muchas empresas están mecanizando o industrializando sus procesos, lo que antes era un coste de mano de obra directa ahora pasa a ser un coste indirecto. El personal ya no manipula el producto directamente sino que manipula máquinas. Y una máquina tiene costes directos como por ejemplo la amortización, energía, mantenimiento y costes de personal….

Los productos elaborados consumen tiempo de máquinas, por lo que hay que calcular el coste del tiempo de una máquina para poder imputarla al producto.

Al mismo tiempo muchas empresas tienen departamentos o costes que no están vinculados con la actividad principal qué es la elaboración de productos o la prestación de servicios, como por ejemplo diseño, I+D, comerciales, administración, mantenimiento, logística, costes financieros… Estos costes pueden suponer una parte importante del total de la empresa y dependiendo de cómo se traten y se gestionen pueden suponer la diferencia entre obtener beneficios o pérdidas.

Hay empresas que optan por un reparto completo de estos costes de estructura en los productos o servicios, si no se interpretan correctamente estos costes la empresa puede tomar decisiones equivocadas como la de dar de baja un producto porque su rentabilidad total es negativa cuando realmente su margen bruto o industrial es positivo. Si se elimina el producto los costes de estructura asignados no desaparecen, sino que se repartirán entre el resto de los productos de acuerdo con sistema de repartos elegido. Por lo que el problema no desaparece sino que se agrava.

Por esa razón otras empresas optan por calcular únicamente el coste industrial o de operaciones, para analizar el margen bruto industrial. Junto al volumen de ventas previsto se calcula el margen bruto total al cual ya se le puede descontar los costes de estructura y analizar así la rentabilidad global.

Si un producto o servicio tiene un margen bruto negativo ¿Hay que eliminarlo? Pues depende de su función, hay productos con margen negativo que atraen a clientes que compran también productos con margen positivo por lo que la eliminación del producto con margen negativo también sería un error.

Si el producto con margen negativo no aporta ningún valor adicional a la empresa sí que vale la pena retirarlo ya que está consumiendo recursos innecesarios que se podrían destinar a productos rentables.

Como veis los sistemas de costes son un rompecabezas que a más de uno se le atragantan.

 

Sistema Cálculo Costes en las Empresas

 

Lo primero que hay que hacer para vender con rentabilidad es conocer los costes presentes y los costes futuros, a partir de este punto se abre todo un mundo de posibilidades para elaborar estrategias que mejoren los resultados de tu empresa no solo en rentabilidad, también en liquidez, valoración, inversiones, crecimiento…

 

Hay que conocer la diferencia entre un cálculo de costes presupuestados o previstos respecto al cálculo de costes reales. La diferencia es importante.

Los costes presupuestados o previstos permiten a la empresa anticipar la toma de decisiones y establecer planes de acción para conseguir los resultados objetivo o esperados.

Con los costes reales lo único que se puede hacer es realizar un análisis de la situación actual, para determinar qué ha ido bien o ha ido mal y así proponer acciones que mejoren o reviertan la situación.

 

Si quieres saber más sobre los modelos de costes que implanto en las empresas pulsa el siguiente enlace.

 

SISTEMAS DE CÁLCULO DE COSTES CASHTRAINERS

 

contabilidad de costes

 

Visita todos los vídeos publicados en mi Canal de YouTube 

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